El eterno tabú del desnudo

¿Nacemos con vergüenza o la aprendemos?

El pudor es un fenómeno social, no es biológicamente instintivo. Así lo creen los antropólogos. Evidencia de esto es el hecho de que la desnudez es venerada en el arte. Y todavía hoy, algunos pueblos primitivos se avergüenzan más de un diente roto que de ir sin ropa.

Alguien se figura una sociedad al “desnudo”? La idea que puede parecer una quimera sería en términos generales positivo para la sociedad actual . Al historiador Thomas Carlyle se le quedó en delirio filosófico su proposición de que los honorables representantes de la Cámara de los Lores se quedasen tal y como vinieron al mundo después de que los imaginase en su libro Sartor Resartus desvestidos, desenmascarados y con su poder mermado por la ausencia de vestimenta.

“Por naturaleza, el “ser humano es un animal desnudo,” y esta es una verdad inapelable”, Comentó en una entrevista Ismael Rodrigo, presidente de la FEN, una de las federaciones nudistas y naturistas que hay en Europa, concretamente en España. “Pero el prejuicio y la suspicacia moral pesan  tanto como para considerar el cuerpo más pecaminoso que la vestimenta”.

Este tabú que muchas personas arrastran, afecta el comportamiento social y definitivamente se hace presente en las relaciones personales y su desempeño. Si se tiene este tabú impreso en la psique se hará incómodo apreciar el arte en una obra de teatro donde sus personajes exhiban sus cuerpos desnudos. La tendencia es a evocar la pornografía, cosa que está muy alejada de la realidad.

Hay que estar conscientes de que nuestro cuerpo encierra la más valiosa y esplendorosa obra de arte elaborada por artista alguno. No hay que inhibirse o acomplejarse de él, por lo que pensamos que nos falta o que tenemos en exceso. Para esto debemos hacer a un lado el modelo que la sociedad ha establecido como estándar de belleza. No necesitas de absolutamente nada para ser dueño de la belleza que no sea quererte y darte el valor que realmente posees.

En el caso de las mujeres, el regirse por estos estándares las hace perder de vista la belleza que poseen y comienzan un interminable camino que las lleva al cansancio y el desencanto. Si quieres que las cosas cambien tenemos que cambiar la manera de verlas. Verse a los ojos y reconocer el alma que se transparente en ellos es el primer paso. Eres única e irrepetible!

Claro, estar cómodos con cómo se ven comienza por darle un buen trato a nuestro cuerpo. Cuidarlo, atenderlo, tratarlo bien, mantenerlo limpio, saludable y algo muy importante es alimentarlo con comida sana que refresque permanente su belleza sin necesidad de que lleguemos a ser un maniquí sin piel y totalmente artificial.

Abandona las ideas de que el cuerpo corrompe o nos lleva a la tentación. No pienses que es vulgar, sucio o malo y que por tanto debemos ocultarlo. En algunas culturas la desnudez no es tabú, al contrario se piensa en el cuerpo como el expositor del alma, su casa, por lo que este bello, sano e inteligente cuerpo merece adoración.

La idea no es abandonar el cuerpo al sobrepeso o al descuido dando como  hecho de que no importa lo que hagas vas a mantener la belleza. No funciona así, ten presente que la salud es lo primero y la salud por su misma representa la belleza.

Así que una vez que aceptas tu cuerpo y descubres su propia belleza verás como tu comportamiento tanto en la cama como fuera de ella será más seguro, más sensual, más atractivo. Pasarás a ser dueño de tu cuerpo, sus emociones, sensaciones. Al desnudarte delante de tu compañero/a verás que la vergüenza ha desaparecido.

Como condicionamiento social, me parece totalmente ridículo que tengamos que usar chaqueta y corbata para trabajar en zonas ambientadas con altas temperaturas . Es increíble que tengamos que acatar estos códigos sociales en detrimento de nuestra comodidad. Todos sabemos lo incómodo que es pasar un día completo con un pedazo de tela amarrado al cuello. Más allá de la elegancia, en el fondo estás deseando que termine rápido la jornada para quitarte ese disfraz que en mala hora adoptamos de países fríos.

El Génesis nos habla sobre el momento en el que los humanos se dieron cuenta de que estaban desnudos y, un momento después, avergonzarse de estar desnudos. Lo que no explica es por qué nos avergonzamos. Un grupo de investigadores británicos ha intentado responder esta pregunta.

Tras miles de generaciones hemos aprendido que mostrar nuestro cuerpo desnudo envía señales sexuales que amenazan la seguridad de nuestras parejas de apareamiento. Y hemos acordado que eso es algo malo. La vergüenza es la emoción ideal para codificar esa conducta; en tanto nos sentimos mal, tratamos de evitarlo a toda costa.

 

 

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